Meoto Iwa (夫婦岩) o tambien llamadas Las sagradas rocas “desposadas” de Futami-Gaura, al igual que otras de las miles esparcidas por el archipiélago japonés, celebran uno de los mitos fundamentales de la antigua cosmogonía nipona: el Dios Izanagi y su hermana Izanami reciben de los Dioses el encargo de remover con una lanza la masa informe de la tierra, algunas de las gotas de masa caídas de la punta de la lanza se solidificaron y forman las 4.223 islas de Japón.
Sitio destinado a la difusión de la Cultura Japonesa y la firme influencia de la mujer en la historia. Como Kunoichi se que existe muy poca información acerca nuestro, espero generar un acercamiento entre nosotras y culturizar a todo el que desee escuchar sobre quienes somos y hacia donde queremos llegar.
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7 de abril de 2011
17 de enero de 2011
Leyendas
Las grandes leyendas de Japón revelan aspectos del confucionismo, budismo y creencias animistas. A partir del siglo VIII en el que poder del Emperador aumentaba, los mitos que apoyaban su Divinización fueron recogidos en dos grandes colecciones, el Kojiki y el Nihonshoki, convirtiéndose ambos en la base del posterior crecimiento del Shinto.
El nacimiento del Monte Fuji
Un anciano que cultivaba el bambú en la ladera de la montana encontró un día a una niña llamada Kaguya-hime, la adopto y crió como si fuera su propia hija. La niña era excepcionalmente bella y con el tiempo se convirtió en la consorte del Emperador, pero tras siete años de matrimonio Kaguya-hime confeso a su esposo que no era realmente mortal, y que debía volver a su hogar en los cielos. Para aliviar la tristeza del emperador, le dio un espejo mágico en el que siempre que quisiera podría ver la cara de su esposa. Al poco tiempo, Kaguya-hime desapareció.
El nacimiento del Monte Fuji
Un anciano que cultivaba el bambú en la ladera de la montana encontró un día a una niña llamada Kaguya-hime, la adopto y crió como si fuera su propia hija. La niña era excepcionalmente bella y con el tiempo se convirtió en la consorte del Emperador, pero tras siete años de matrimonio Kaguya-hime confeso a su esposo que no era realmente mortal, y que debía volver a su hogar en los cielos. Para aliviar la tristeza del emperador, le dio un espejo mágico en el que siempre que quisiera podría ver la cara de su esposa. Al poco tiempo, Kaguya-hime desapareció.
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